EMBARAZO Y OSTEOPATÍA VISCERAL.

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El sistema visceral, al igual que el sistema musculo esquelético, necesita conservar la movilidad para su correcto funcionamiento. El movimiento respiratorio impulsado por el diafragma, genera un movimiento en el resto de vísceras de la cavidad torácica y abdominal. Además, cada órgano tiene una capacidad de movimiento en sí mismo y en relación con otras estructuras esqueléticas y viscerales que le rodean.

Por multitud de factores como inflamaciones, procesos infecciosos, espasmos musculares, inestabilidad ligamentosa, debilidad, rigidez, adherencias debido a cicatrices, estrés y emociones, inmovilizaciones prolongadas… este movimiento natural se ve alterado, se dificulta la irrigación (la llegada de oxígeno y la eliminación de sustancias de desecho) e inervación del órgano, afectando como consecuencia a la funcionalidad del mismo. A su vez, la carencia de movimiento y la modificación de la función visceral prolongada en el tiempo, produce modificaciones en tejidos musculo esqueléticos y ocasiona alteraciones y dolores referidos en otras zonas del cuerpo.

Por lo tanto, problemas viscerales pueden dar lugar a problemas estructurales y a la inversa. Cualquier disfunción en un sistema puede originar alteraciones en otro, por lo que es necesario un equilibrio entre todas las estructuras y órganos del cuerpo. Asimismo las emociones se reflejan también en el cuerpo y en su movilidad. La mente, va estrechamente unida al cuerpo por lo que es fundamental, para su equilibrio y curación, tratar a la persona de manera global. Mediante la osteopatía, manipulamos todos los tejidos superficiales y profundos para ayudar a restaurar la movilidad, devolviendo la funcionalidad a todos los sistemas.

En ocasiones, los pacientes no conocen la existencia de esta conexión del cuerpo humano y acuden a la consulta por un dolor o problema sin ser conscientes de la relación que puede tener con otras disfunciones. Ultimamente nos hemos encontrado casos de mujeres jóvenes con trastornos del sistema reproductor que , acudiendo directamente para tratar este problema o indirectamente por otros motivos, han mejorado su desequilibrio visceral mediante la osteopatía.

El útero se encuentra situado entre la vejiga de la orina y el recto. Como cualquier órgano está sostenido mediante tejidos ligamentosos pero tiene capacidad de desplazamiento dentro de la pelvis femenina y puede presentar diferentes posiciones, inclinaciones hacia delante, hacia atrás, hacia los lados, torsiones y puede curvarse en diferentes direcciones. Normalmente está colocado en una posición conocída como anteversoflexión. Esto significa que el útero se inclina hacia adelante y además se dobla hacia delante, hacia la vejiga. La mayor parte de las mujeres tiene el útero en esta posición, pero un pequeño porcentaje presenta el útero en otras posiciones como, por ejemplo, retroversión o retroflexión, es decir que está inclinado hacia atrás o curvado hacia atrás, hacia el recto.

Estas variantes en la anatomía de la mujer no son patológicas ni permanentes, puede tener esta posición en el nacimiento e ir modificándose o fijándose espontáneamente durante el desarrollo o puede que diversos factores traccionen el útero hacia atrás a lo largo de la vida. Esta posición se considera dentro de la normalidad, no tiene porqué presentar síntomas, ni problemas en el funcionamiento de este órgano ni del resto del aparato reproductor femenino, la mayor parte de las mujeres con esta variación anatómica pueden quedarse embarazadas sin problema y presentan un embarazo normal. Sin embargo, en algunos casos esta es la causa de que algunas mujeres experimenten menstruaciones dolorosas, irregulares y dificultades a la hora de la concepción, muchas veces no debido a la posición del útero sino a las retracciones de los tejidos próximos o lejanos al útero en la cavidad pélvica… Como explicábamos anteriormente, la eliminación de resistencias y bloqueos en el útero y en las vísceras y estructuras de alrededor, dará lugar a la recuperación de la flexibilidad, elasticidad y movilidad de los tejidos, logrando así la eliminación de dolores y disfunciones del aparato reproductor. En la práctica, son muchos los casos en los que el tratamiento no solo ha ayudado a eliminar los dolores menstruales,sino que también ha facilitado que las mujeres se quedasen embarazadas.

En nuestro centro, Kotinos Pilates, contamos con un equipo especializado en tratar a las personas de manera global. Mediante una serie de técnicas de osteopatía no invasivas, ayudamos a aquellas mujeres que intentan tener hijos sin éxito; preparando el cuerpo para que esté en las mejores condiciones para que se produzca el embarazo.

Mar Oviedo

Mujer

 

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