ABDOMINALES EN PILATES

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MAT MARCOS (36)En el Método Pilates trabajamos la flexión de la columna con la mirada hacia el ombligo.

Casi cien años de trabajo con éste Método demuestran que para realizar un trabajo corporal completo y correcto, es necesario mantener la mirada al ombligo, no sólo cuando realizamos abdominales, también cuando el tronco está en flexión, ya sea media (hundred, serie abdominal, etc.) o completa (roll up, rolling like a ball, spine stretch, etc.), siendo éste uno de los factores clave para que tantas y tantas personas se vean beneficiadas de éste gran Sistema de Ejercicios.

Uno de los secretos, que desde el Método Pilates llevamos ya años dando a conocer,  respecto al trabajo del cuello en flexión durante los abdominales, radica en varios puntos que muchas veces obviamos o desconocemos:
El estiramiento de la musculatura posterior: desde la base del occipital (cráneo), hasta los dedos de los pies por detrás. Como si la parte posterior del cuerpo (y lo más importante, la columna) fuera un muelle.  Al flexionar la columna hacia delante haciendo abdominales, necesitamos incluir la flexión de la cabeza para conseguir un estiramiento global posterior. Si tiramos desde los extremos (occipital y dedos de los pies), entonces conseguimos estirar – alargar todo el recorrido (de punta a punta).
Esta musculatura posterior del cuerpo necesita elasticidad y movilidad.
El alineamiento del cuello con la articulación esterno-clavicular: fundamental para la funcionalidad de la cabeza, del cuello, columna dorsal, cintura escapular, y articulaciones glenohumerales (hombro) y esternoclaviculares. Normalmente todos adquirimos alguna alteración occípito – cérvico – dorsal, debido a malas posturas o movimientos repetidos sin conciencia de ello, perdiendo así el alineamiento natural de la columna (con inclinaciones, rotaciones o rectificaciones), que alteran la eficiencia de la zona.
Partiendo de la mirada al ombligo mejoramos la conciencia sobre el alineamiento de la cabeza respecto al tronco y del cuerpo en global, mejorando la colocación de todos los elementos de sostén (cápsula, ligamentos, músculos, etc.).
La correcta flexión dorsal: en la que trabajamos muchos de los ejercicios abdominales  en Pilates, se consigue no sólo levantando la cabeza, sino también hombros y escápulas, hasta su vértice inferior (que coincide con la séptima vértebra dorsal), lo que nos ayuda a reclutar la musculatura más profunda y superficial, abdominales profundos y superficiales, y liberar de tensión al cuello y hombros, que, de otra forma, suelen dar muchos problemas.

De pie y sentado ya miramos mucho hacia delante o arriba, el cuello necesita toda la movilidad para la que está preparado.

Te animamos a que pruebes a trabajar un mes de esta forma, no volverás a hacerlo de otra.

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